Nunca comas una seta silvestre identificada solo con una web, un libro o una app. Haz que un experto, por ejemplo de una sociedad micológica, revise en persona cada ejemplar.
Identificación
Este cortinario tiene un sombrero cónico o acampanado con mamelón agudo, pardo anaranjado leonado a pardo rojizo, seco y finamente escamoso. Las láminas son gruesas y bastante separadas, ocre anaranjadas de jóvenes y pardo herrumbre al madurar las esporas; la esporada es pardo herrumbre. El pie es relativamente esbelto, pardo anaranjado y suele tener bandas o cinturones amarillentos irregulares, en zigzag, restos del velo, que son de los rasgos de campo más útiles. En los ejemplares jóvenes se ve una cortina fina como una telaraña.
Nombres antiguos son Cortinarius speciosissimus y C. orellanoides. Al microscopio, las esporas son ampliamente elipsoidales a subglobosas y verrugosas. Como su pariente C. orellanus, solo un especialista puede identificarlo con seguridad, y muchos cortinarios inofensivos y venenosos comparten sus colores.
Hábitat y ecología
Cortinarius rubellus es ectomicorrícico con coníferas, sobre todo abetos (píceas) y pinos. Crece en bosques húmedos, ácidos y pobres en nutrientes, a menudo entre esfagnos y otros musgos, arándanos y brezos, a veces en bordes de turberas. Está extendido por el norte de Europa, incluidas Escandinavia y las islas británicas, y por las montañas de Europa central, y fructifica entre finales de verano y otoño, justo cuando se recogen las angulas de monte y otras setas de los bosques de coníferas.
Usos e importancia
No tiene uso alimentario. Como C. orellanus, contiene orellanina, un compuesto bipiridínico termoestable que se concentra en los riñones y destruye las células de los túbulos renales. La cocción y el secado no la eliminan. Es responsable de intoxicaciones en el norte de Europa y se ha consumido repetidamente por error en lugar de rebozuelos o angulas de monte. Se estudia en toxicología, y la acción selectiva de la orellanina sobre las células renales se ha explorado en investigación de laboratorio, sin ningún uso médico establecido.
Seguridad y comestibilidad
Mortal. La intoxicación por orellanina tiene una latencia muy larga, normalmente de unos 2 días a 3 semanas. Los primeros síntomas pueden ser náuseas, vómitos, falta de apetito, dolor de cabeza, sed intensa, escalofríos y dolor lumbar o en los costados, seguidos de cambios en la cantidad de orina e insuficiencia renal. El daño puede ser irreversible y algunos pacientes necesitan atención médica de por vida. El retraso hace que sea fácil no relacionarlo con una comida de setas.
Si alguien puede haber comido esta especie o cualquier seta pardo anaranjada de esporada herrumbre, acuda a urgencias de inmediato, aunque no tenga síntomas, e informe de la comida de setas aunque fuera hace días o semanas. Lleve restos o fotos. Ninguna preparación la hace segura.
Ante cualquier sospecha de intoxicación por setas, llama al 112 o al Servicio de Información Toxicológica (91 562 04 20) aunque todavía no haya síntomas, y guarda los restos de las setas.
Posibles confusiones
La confusión clásica, y trágica, es con la angula de monte (Craterellus tubaeformis), que crece en los mismos bosques musgosos de coníferas. La angula de monte tiene el pie amarillo y hueco, el sombrero pardusco con un hueco central y pliegues romos, bifurcados, como venas, en lugar de láminas, y esporada pálida. El rebozuelo (Cantharellus cibarius) es amarillo yema por completo, con pliegues parecidos. Cortinarius orellanus es igual de tóxico, pero crece sobre todo con frondosas y tiene el sombrero menos puntiagudo. Nunca coma una seta con láminas verdaderas y esporada pardo herrumbre sin que un experto la confirme en persona.
En España
En España su hábitat típico, los bosques de coníferas húmedos y ácidos con musgo, es escaso y se limita a algunas zonas de montaña del norte, por lo que se considera una especie poco frecuente. Aun así, quien recoja angulas de monte o rebozuelos, en España o en viajes al norte de Europa, debe conocer esta confusión. Las sociedades micológicas ofrecen revisión experta de lo recolectado.


