Nunca comas una seta silvestre identificada solo con una web, un libro o una app. Haz que un experto, por ejemplo de una sociedad micológica, revise en persona cada ejemplar.
Identificación
Chlorophyllum molybdites es una seta de láminas grande y robusta. Los ejemplares jóvenes tienen forma de huevo y se abren después en un sombrero amplio y plano de hasta 30 cm. El sombrero es blanco con una zona central parda que se fragmenta en escamas pardas dispersas hacia el margen. Las láminas son libres, blancas al principio y luego, al madurar las esporas, gris verdosas a oliváceas, por lo que los ejemplares jóvenes pueden parecer de láminas completamente blancas.
El pie es liso y blanquecino, sin el dibujo atigrado de la parasol verdadera, y lleva un anillo doble, grueso y móvil. La carne es blanca y puede volverse algo rosada o rojiza en el pie al cortarla.
La prueba decisiva es la esporada: un sombrero colocado boca abajo sobre papel blanco durante varias horas deja un depósito verde a oliva grisáceo. Al microscopio, las esporas son grandes, de pared gruesa, elipsoidales, dextrinoides y con poro germinativo. Como los ejemplares inmaduros pueden no esporular en verde, una esporada blanca de un ejemplar joven no descarta la especie.
Hábitat y ecología
Es un hongo saprótrofo de praderas y suelos ricos. Aparece en céspedes, campos deportivos, prados, parques y jardines, a menudo formando grandes corros de brujas, sobre todo en verano y otoño tras lluvias cálidas. Está extendido por las regiones tropicales y subtropicales de todo el mundo y por zonas templado-cálidas, incluidos el este y el sur de Estados Unidos, México, Centroamérica y Sudamérica, el sur y sudeste de Asia, África y Australia.
Se ha registrado en zonas nuevas fuera de su área tradicional, probablemente favorecido por climas cálidos, céspedes regados y el transporte de tepes y tierra.
Usos e importancia
Chlorophyllum molybdites no tiene uso culinario. Su importancia es de salud pública: como crece en abundancia en céspedes cerca de las viviendas y se parece a las parasoles comestibles, se consume a menudo por error. Se describe con frecuencia como la seta venenosa más consumida por error en Norteamérica, y también se notifican intoxicaciones en Asia y Australia.
La toxina no está totalmente caracterizada; se ha propuesto una proteína de alto peso molecular como responsable. Los ejemplares crudos o poco cocinados parecen provocar reacciones más intensas, pero también se han descrito intoxicaciones con ejemplares cocinados.
Para los micólogos es un ejemplo de manual de por qué el color de la esporada es importante en la identificación.
Seguridad y comestibilidad
La parasol de esporas verdes es tóxica y no debe consumirse. Los síntomas suelen comenzar entre una y tres horas después, aproximadamente, con náuseas intensas, vómitos repetidos, dolor abdominal y diarrea acuosa o con sangre. Puede producirse una deshidratación grave e hipotensión, sobre todo en niños, personas mayores o enfermas.
Quien la haya comido, o haya comido una seta tipo parasol de un césped sin identificación segura, debe buscar atención médica urgente de inmediato, incluso antes de los síntomas, y conservar los restos para su identificación.
No se fíe nunca de una web, una aplicación o una foto; haga revisar cada seta silvestre en persona por un experto, por ejemplo en una sociedad micológica. Vigile a niños y mascotas en céspedes donde crezca.
Ante cualquier sospecha de intoxicación por setas, llama al 112 o al Servicio de Información Toxicológica (91 562 04 20) aunque todavía no haya síntomas, y guarda los restos de las setas.
Posibles confusiones
La parasol o galamperna (Macrolepiota procera) tiene un pie alto y esbelto con dibujo atigrado, láminas blancas y esporada blanca, y crece en claros y bordes de bosque. Las parasoles de carne enrojecente (Chlorophyllum rhacodes y Chlorophyllum brunneum) tienen esporada blanca, carne que se vuelve naranja o roja al corte y base bulbosa; C. brunneum también causa reacciones en algunas personas. Leucoagaricus leucothites es totalmente blanco con esporada blanca. Las pequeñas Lepiota y las amanitas blancas pueden ser mortales, por lo que cualquier seta tipo parasol requiere confirmación experta.
En España
En España no es una especie habitual; su área principal está en regiones cálidas de América, África, Asia y Oceanía. Su interés para el público español es sobre todo para viajeros y para quienes recogen parasoles en jardines: una esporada verdosa es motivo suficiente para descartar la seta. El Real Decreto 30/2009 incluye otras especies de este grupo, Macrolepiota venenata y Macrolepiota rachodes var. bohemica, entre las setas que no pueden comercializarse.
