Identificación
El políporo del abedul forma ménsulas redondeadas, arriñonadas o en forma de pezuña, de 10 a 25 cm, unidas al tronco por un corto mamelón a modo de pie. La superficie es lisa y blanquecina en ejemplares jóvenes, después gris parda pálida, con una cutícula fina que se agrieta y se desprende con la edad. Es típico el margen grueso y redondeado que se curva por debajo de la superficie de los poros. Los poros son blancos y muy finos, y pardean con la edad. La carne es blanca, blanda y algo gomosa en fresco, ligera y corchosa en seco, con olor fúngico agradable.
La esporada es blanca; las esporas son pequeñas, cilíndricas a alantoides y lisas. Los cuerpos fructíferos son anuales, pero pueden durar muchos meses. La especie se llamó durante mucho tiempo Piptoporus betulinus y en 2016 pasó a Fomitopsis según datos moleculares.
Hábitat y ecología
Fomitopsis betulina crece solo sobre abedul y aparece en toda el área de distribución de este árbol en las zonas templadas y boreales del hemisferio norte. Infecta árboles debilitados, dañados o viejos y sigue creciendo sobre troncos muertos en pie y caídos. Provoca una pudrición parda: degrada la celulosa y deja la lignina, de modo que la madera se vuelve parda, se agrieta en cubos y se desmenuza. Los cuerpos fructíferos aparecen desde el verano y se mantienen hasta el invierno. Los ejemplares viejos son colonizados por insectos y otros hongos, y los troncos podridos de abedul son un hábitat importante para pájaros carpinteros y escarabajos.
Usos e importancia
Ötzi, el hombre de hielo del Tirol que vivió hace unos 5300 años, llevaba dos trozos de políporo del abedul ensartados en tiras de cuero; su finalidad se desconoce y ha dado lugar a muchas hipótesis. Más tarde se usaron tiras del hongo seco para asentar navajas de afeitar, y su carne corchosa sirvió a los entomólogos para montar insectos y como yesca.
El hongo produce triterpenoides como los ácidos poliporénicos y otros compuestos que han mostrado actividad antimicrobiana, antiinflamatoria y antiproliferativa en estudios de laboratorio y en algunos con animales. Son resultados con extractos en sistemas experimentales; no hay ensayos clínicos que demuestren beneficios en personas.
Seguridad y comestibilidad
El políporo del abedul no se considera un alimento. A veces se dice que los ejemplares jóvenes son comestibles, pero son amargos y duros y no es una seta culinaria. En internet se ofrecen infusiones y tinturas cuya seguridad y efectos no se han estudiado en ensayos clínicos. Los complementos alimenticios se regulan como alimentos en la UE y no hay ninguna declaración de propiedades saludables autorizada para esta especie. No lo use para tratar enfermedades y consulte a su médico antes de usar preparados de hongos, sobre todo si toma medicación. Como otros hongos de la madera, los abedules afectados pueden partirse por la zona podrida.
Ante cualquier sospecha de intoxicación por setas, llama al 112 o al Servicio de Información Toxicológica (91 562 04 20) aunque todavía no haya síntomas, y guarda los restos de las setas.
Posibles confusiones
Sobre abedul se reconoce fácilmente por su color claro, el margen redondeado que sobresale y la carne blanda. El yesquero (Fomes fomentarius) también es común en abedules, pero es duro, en forma de pezuña, gris, con costra leñosa y perenne. Inonotus obliquus (chaga) forma un chancro negro, agrietado y estéril, no una ménsula. Otros políporos claros como las especies de Tyromyces son más pequeños, acuosos y no suelen crecer en abedul.
En España
En España su presencia está ligada a los abedulares, que se concentran en la mitad norte peninsular y en las montañas: Galicia, la cornisa cantábrica, los Pirineos y los sistemas montañosos del interior donde crece el abedul. Donde no hay abedules no aparece.

