Identificación
Penicillium rubens forma colonias de crecimiento rápido, aterciopeladas y verde azuladas, a menudo con gotas de exudado transparentes o amarillas y con un pigmento amarillo que difunde en el agar por el reverso. Al microscopio muestra los conidióforos en pincel típicos de Penicillium, ramificados varias veces, con tallos lisos y largas cadenas de conidios pequeños y lisos.
Pertenece al complejo de especies de Penicillium chrysogenum. En 2011 un estudio taxonómico con secuencias de ADN mostró que bajo P. chrysogenum se trataban dos especies, y que tanto el aislado original de Fleming como la cepa de la que procede la mayor parte de la producción industrial de penicilina son P. rubens. Ambas especies no se distinguen con fiabilidad por su aspecto; se identifican por secuenciación de ADN y perfiles de metabolitos.
Hábitat y ecología
Es una especie cosmopolita. Es frecuente en el suelo, en restos vegetales y en alimentos, y es uno de los mohos más comunes en interiores: polvo doméstico, paredes húmedas, papel pintado, madera y otros materiales afectados por humedades. Sus esporas se encuentran en el aire casi en todas partes. Como muchos Penicillium, crece a temperaturas moderadas y tolera condiciones relativamente secas.
Usos e importancia
En 1928 Alexander Fleming observó que un moho que contaminaba una placa de cultivo bacteriano inhibía el crecimiento de estafilococos; llamó penicilina a la sustancia activa. Durante la Segunda Guerra Mundial se buscaron en Estados Unidos cepas más productivas, y una cepa aislada de un melón cantalupo enmohecido en Peoria se convirtió, tras repetidas mutaciones y selecciones, en el antepasado de la mayoría de líneas industriales. Las cepas actuales producen muchas veces más penicilina que los aislados originales.
La penicilina y los betalactámicos semisintéticos derivados de ella transformaron la medicina. P. rubens es además un organismo modelo para estudiar el metabolismo secundario y la genética de hongos: su genoma se publicó en 2008 y se siguen investigando sus agrupaciones de genes de antibióticos y otros productos naturales.
Cultivo
La penicilina industrial se produce en grandes fermentadores de acero inoxidable aireados, mediante cultivo sumergido alimentado por lotes. Se aporta azúcar poco a poco y se añade un precursor de cadena lateral como el ácido fenilacético para orientar la producción hacia la penicilina G. La temperatura, el pH y el oxígeno disuelto se controlan estrictamente. Después, el antibiótico se extrae y purifica del caldo. Es un trabajo industrial y de laboratorio con un estricto control de calidad, no un cultivo doméstico.
Seguridad y comestibilidad
Penicillium rubens no es un alimento, y nunca deben comerse alimentos enmohecidos ni usarse cultivos de moho como remedios caseros: el moho no aporta una dosis fiable ni segura de penicilina y produce además otros metabolitos. Los antibióticos solo deben tomarse con prescripción médica. Las esporas de P. rubens y especies afines son alérgenos de interior frecuentes y pueden contribuir a síntomas alérgicos y respiratorios en edificios húmedos; el moho persistente en casa se combate eliminando la causa de la humedad, con ayuda profesional si hace falta. Las infecciones invasivas son raras y afectan sobre todo a personas muy inmunodeprimidas. El trabajo de laboratorio requiere las prácticas habituales de seguridad microbiológica.
Ante cualquier sospecha de intoxicación por setas, llama al 112 o al Servicio de Información Toxicológica (91 562 04 20) aunque todavía no haya síntomas, y guarda los restos de las setas.
Posibles confusiones
Muchos mohos verde azulados se parecen. Penicillium chrysogenum en sentido estricto es casi idéntico y se separa por ADN. Penicillium roqueforti, el moho del queso azul, es de un verde más oscuro, sin pigmento amarillo, y tolera poco oxígeno. Las especies de Aspergillus, como Aspergillus niger, tienen conidióforos que terminan en una vesícula hinchada en lugar de un pincel.
En España
En España, como en el resto del mundo, P. rubens y sus parientes figuran entre los mohos más habituales en viviendas con humedades por condensación o filtraciones. Para evitarlo, lo más eficaz es controlar la ventilación y reparar las filtraciones, y retirar los materiales porosos muy afectados.

